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1 de Enero de 2014
Psicología

La introspección

La visión subjetiva es inestable y de fácil manipulación. ¿Contribuyen las técnicas de neuroimagen a eludir los obstáculos que plantea la introspección?

DREAMSTIME / LUCIAN MILASAN

En síntesis

Las percepciones subjetivas y los autojuicios de los probandos de estudios psicológicos son a menudo imprescindibles, aunque poco fiables.

Al combinar los datos sobre sensaciones y pensamientos de los sujetos con medidas objetivas (neuroimágenes), los investigadores obtienen interpretaciones más exactas de los procesos mentales.

En funciones cognitivas superiores, hasta el momento no se ha conseguido relacionar patrones de actividad neuronal con contenidos mentales determinados.

El nacimiento de la psicología como disciplina científica se estima en 1879. En esa fecha se fundaba en la Universidad de Leipzig el primer laboratorio científico del mundo. Su director, Wilhelm Wundt (1832-1920), filósofo, como la mayoría de los antiguos psicólogos, trataba de analizar y describir de forma exacta las funciones psíquicas fundamentales de las personas a través de la introspección. Fue pionero en el desarrollo de experimentos [véase «Encuentro con la psicología alemana», por Annette Mülberger; en este mismo número]. En estos ensayos modificaba la intensidad de los diversos estímulos (luces, sonidos o pesos) e investigaba su impacto a partir de la información que le proporcionaban los probandos.

Sin embargo, pronto se demostró que el criterio de los sujetos que participaban en los estudios era poco fiable. Las percepciones subjetivas sobre la intensidad de un estímulo no solo diferían de un probando a otro, sino que la misma persona podía reaccionar de distinta manera entre prueba y prueba. La única forma de conseguir que los valores se movieran en un marco estable consistía en repetir numerosas veces el ensayo y, a partir de allí, calcular una media aritmética. ¿Constituían los autoinformes un procedimiento adecuado para la investigación psicológica?

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