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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Enero/Febrero 2014Nº 64

Psicología

La superstición en la mente

La creencia en fenómenos paranormales se halla ampliamente extendida. No por casualidad: los mismos mecanismos cerebrales que subyacen a estas ideas construyen casi todo el pensamiento humano.

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El rostro de Jesucristo, ¿se le ha aparecido alguna vez en la superficie de una patata frita o en la pared de la cocina? Seguramente la respuesta del lector sea un «no» rotundo; incluso puede que piense: «Qué tontería de pregunta». Sin embargo, si ahondamos en el tema, es probable que en algún momento de su vida haya sucumbido ante la creencia de un fenómeno no menos inverosímil. Muchas personas opinan que cierto número les trae suerte, aseguran que existen fantasmas o que sus sueños son premonitorios. Tampoco falta a quien se le ha revelado el rostro de la Virgen en uno de los lados de la tostada o quien ha descubierto la cara de la Madre Teresa de Calcuta en un bollo.

Pese a que semejantes creencias suenen a puro dislate, sorprende su frecuencia entre los mortales. Una encuesta de opinión llevada a cabo en 2005 confirmó que tres de cada cuatro estadounidenses creían en la existencia de fenómenos paranormales y uno de cada tres indicaba que había experimentado una vivencia sobrenatural. La manifiesta ubicuidad de tales experiencias ha llevado a numerosos psicólogos a preguntarse por la existencia de posibles mecanismos cerebrales subyacentes a algunas de estas convicciones tan extendidas entre los humanos.

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