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1 de Enero de 2014
Percepción

Más verdadero que la verdad

Los trampantojos artísticos desafían la percepción del espectador.

RAY MASSEY

En el estudio del escultor Tom Eckert, la vida parece imitar el arte. Una pala quitanieves con aspecto de reciente adquisición —poco uso se le puede dar en Arizona—, pende de la pared trasera de la habitación. La cubre una tela muy tenue. Los que escribimos hemos visto fotografías de las obras de Eckert antes de visitar su lugar de trabajo. Esa ventaja nos confiere la idea de que la translúcida cortina no es tal, sino un talla de madera. El escultor hiperrealista nos revela que la pala también es de ese material, así como el gancho «de plástico» del que cuelga y los clavos que, galvanizados solo en apariencia, fijan la supuesta cortina al muro. En verdad, la pieza entera es una talla que se sostiene gracias a un soporte de metal oculto tras ella. El engaño nos lleva a estimar erroneamente que unos trapos arrugados, repartidos por doquier en el estudio, son asimismo esculturas de madera tallada, y viceversa. El trapo que ocupa el banco de trabajo, ¿es un modelo para una escultura o, por el contrario, una talla? Solo el tacto logra sacarnos de la incertidumbre.

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