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1 de Enero de 2014
neurofilosofía

¿Qué significa sentir?

El cerebro explica las emociones y las pasiones humanas, sostiene la neurociencia. ¿Se nos escapa parte de la realidad si concebimos los sentimientos solo como una activación neuronal?

NEUFFER - DESIGN

En síntesis

Hoy en día, las explicaciones biológicas de las emociones están en boga. Numerosas personas identifican los sentimientos con la actividad hormonal y cerebral.

Este enfoque unilateral oculta la visión subjetiva de la vivencia emocional.

Si bien las emociones pueden describirse desde la fisiología cerebral, se hallan insertas en un contexto vital personal.

Este artículo forma parte de la serie de MyC «Neurofilosofía de las emociones y la moral».

Siempre que en una fiesta alguien me pregunta por mi profesión, contesto: «Neurocientífico». La respuesta suele causar gran expectación. «Seguro que es un trabajo muy emocionante. ¿Qué investiga exactamente?». Explico la verdad: «Las emociones». En ese momento, mi interlocutor, sea quien sea, no puede contenerse en preguntar y pedir consejo: «A veces me cuesta mantener a raya mis emociones. ¿Tiene eso algo que ver con el modo en que esta cableado mi cerebro?»; «¿Existe algún medicamento con el que se puedan borrar los malos recuerdos?»; «Cuanto más viejo me hago, más me preocupa todo. ¿Es normal? ¿Puedo evitarlo?»; «Si conociese mi ADN, ¿podría usted decirme si padeceré algún día depresión?»; «Llevo casado diez años. ¿Es posible amar a la pareja después de tanto tiempo del mismo modo que al comienzo de la relación?».

Todos los humanos experimentamos emociones y debemos, de algún modo, manejarnos con ellas: controlar los ataques de cólera, superar una angustia arraigada o satisfacer una pasión. Numerosas personas esperan de la ciencia que les proporcione un manual de instrucciones prácticas para ello, como es el caso de algunos de mis interlocutores espontáneos. Si, en una de esas conversaciones, me es imposible proporcionar consejos o soluciones concretas y contesto, encogiéndome de hombros, «¿Cómo puedo saberlo?», la decepción resulta enorme.

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