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1 de Julio de 2013
Neurología

Sin la glía, el cerebro moriría de inanición

Los vasos sanguíneos se rompen en ausencia de ciertas células gliales.

DE «NEUROSCIENCE: GLIA—MORE THAN JUST BRAIN GLUE». NICOLA J. ALLEN Y BEN A. BARRES, EN NATURE, VOL. 457, FEBRERO DE 2009

El cerebro es muy voraz. En comparación con otros órganos, consume diez veces más oxígeno y nutrientes, los cuales recibe gracias a tupidas redes de vasos sanguíneos. Se sabe el modo en que inician su desarrollo estas redes, pero un estudio novedoso permite conjeturar que un grupo de células pluripotentes del cerebro, la glía radial, se encargan de estabilizarlas al comienzo de su vida. Este descubrimiento pudiera entrañar importantes consecuencias para entender la enfermedad de Alzheimer, una patología neurodegenerativa que se caracteriza, entre otros fenómenos, por abundantes problemas vasculares que afectan a la totalidad del encéfalo.

La glía radial consta de células madre que, según se ha demostrado, facilitan el crecimiento y la migración de neuronas a través del cerebro. Cuando Zhen Huang, de la Universidad de Wisconsin-Madison, eliminó en ratones cierto gen, impidiendo por este medio la regeneración de la glía radial, observó la regresión de los vasos sanguíneos. Los múridos carentes de ese gen no solo desarrollaron menos glía radial, sino que la densidad de vascularización en su corteza cerebral se desplomó en un 83 por ciento.

Huang halló que la pérdida de células gliales provocaba un aumento de actividad en la ruta bioquímica Wnt. Experimentos adicionales demostraron que la elevación de Wnt en embriones sanos de ratón provocaba el colapso de sus redes vasculares cerebrales, mientras que, al reducir la Wnt, tales redes se conservaban. Dado que el cerebro de las personas con alzhéimer se encuentra plagado de problemas vasculares, estos descubrimientos sugieren que la glía radial —así como su cuidadoso control sobre Wnt— podrían revestir importancia para asegurar un metabolismo energético cerebral sano y prevenir la neurodegeneración.

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