Percepción sensorial y aprendizaje

El problema de los niños que leen, escriben o calculan mal se encuentra, con frecuencia, en el procesamiento básico de las percepciones sensoriales. Un entrenamiento apropiado puede ayudar a superar la legastenia y la discalculia.
hanna fuchus
En nuestra cultura, la lectura, la escritura y el cálculo constituyen la base de la formación educativa. Sin embargo, no todos los alumnos adquieren con facilidad tales capacidades. Según las estadísticas, en cada clase de educación primaria existe al menos un niño con dificultades para la lectura y para la escritura (legastenia) o para el cálculo (discalculia). En los últimos 15 años, los investigadores han estudiado la causa de estas alteraciones.
El motivo resulta obvio en los casos en los que existe un problema en uno de los órganos sensoriales: si existen defectos de audición, la adquisición del lenguaje resulta más dificultosa; cuando falla la vista, la capacidad lectora se complica. Por regla general, tales alteraciones médicas suelen diagnosticarse de manera precoz y reciben solución (un audífono o unas gafas). Por el contrario, la legastenia y la discalculia forman parte de los «trastornos parciales del rendimiento», los cuales se caracterizan por una ausencia de alteraciones en los órganos sensoriales involucrados. De hecho, el desarrollo del niño parece normal; incluso puede presentar una inteligencia su­perior a la media de su edad.

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