Sociales antes de nacer

Los fetos gemelos interactúan en el útero de la madre.
© istockphoto / Max Delson Martins Santos
Todas las madres saben que los neonatos son seres sociales a las pocas horas de nacer. Los recién nacidos prefieren dirigir su mirada hacia rostros de personas antes que a objetos; incluso algunos imitan expresiones faciales. Un estudio sugiere que la tendencia a las interacciones sociales existe ya en el útero materno. Los gemelos empiezan a interactuar a las 14 semanas de gestación.
Investigadores de las universidades de Turín y Parma han observado, mediante ecografía ultrasónica (permite el examen de estructuras del interior del organismo), los movimientos intrauterinos de cinco pares de fetos gemelos en sesiones diarias de 20 minutos. En sus observaciones, publicadas en PLoS ONE en octubre de 2010, los investigadores indican que los fetos comienzan una aproximación a sus vecinos en la decimocuarta semana de gestación. En las semanas siguientes, los fetos fueron reduciendo el número de movimientos dirigidos hacia sí mismos y trataron, en cambio, de alcanzar con mayor frecuencia a sus compañeros. Hacia la semana 18 dedicaban más tiempo a entrar en contacto con sus acompañantes que consigo mismos o con las paredes del útero. De hecho, dirigían casi el 30 por ciento de los movimientos hacia su pareja prenatal. Dichos movimientos, consistentes en rozar la cabeza o el dorso del otro, resultaban cada vez más prolongados y precisos que los movimientos que desarrollaban hacia sí mismos, como tocarse los ojos o la boca.
Las observaciones llevan a pensar que los fetos gemelos son conscientes de que tienen una pareja intrauterina, con la que prefieren interactuar y a la que responden de formas peculiares. El contacto entre ambos parece ser intencionado, no fruto casual de la cercanía espacial, según explica Cristina Becchio, de la Universidad de Turín, coautora del estudio. «Tales hallazgos nos obligan a predatar la aparición de comportamientos sociales», añade.
No sorprende que los fetos puedan controlar sus movimientos intrauterinos. Vittorio Gallese, neurocientífico de Universidad de Parma y coautor del estudio, ya había demostrado con otros colaboradores que los fetos muestran habilidad en sus movimientos hacia el quinto mes de gestación. Becchio conjetura que la presencia de un gemelo puede acelerar el desarrollo motriz.
El equipo se propone desarrollar en el futuro ensayos diagnósticos basados en la observación de los movimientos de un gran número de fetos. Las pautas de actividad intrauterina podrían contribuir a la prognosis de limitaciones motrices o trastornos de cognición social, como el autismo, explica Gallese. «Es probable que en el útero se empiece a desarrollar la noción de uno mismo y la de los otros.»

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