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1 de Abril de 2004
Etología

Moral de victoria, moral de derrota

El triunfo provoca euforia. La derrota destroza la autoestima. ¿Sólo en los humanos? No. Abundan ejemplos de ese comportamiento en diversas especies animales.
Admitamos que los seres humanos le hemos dado a nuestra sociedad un barniz de civilización. Reconozcamos, empero, que también entre nosotros rige la ley de la jungla. O devoras o te devoran. Los animales, a la vista está, se desenvuelven en una incesante lucha por lo que en verdad les importa: sexo, bienestar material y territorio. No sólo la sociedad humana presenta una organización jerárquica; en la mayoría de los grupos animales, unos, muy pocos, marcan la pauta, mientras que el resto se somete a la ley del más fuerte.
Alguien podría objetar que en los conflictos entre personas desempeña una función destacada la psicología, en tanto que los animales confían exclusivamente en su tamaño y fuerza. Aunque es cierto que los animales no argumentan, resulta cada vez más evidente la implicación de factores psicológicos en la resolución de sus conflictos. También ellos tienen rachas de buena y mala suerte. Y, asimismo, las experiencias de conflictos pasados repercuten en el presente.

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