Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Julio de 2016
Psicología

La libertad de decidir

¿Somos realmente libres cuando decidimos? ¿O nos sentimos libres cuando una decisión nos resulta fácil y nos aporta resultados positivos?

Cuanto más se asemejan las alternativas, más difícil se nos hace elegir el camino correcto. [GETTY IMAGES / VINCENT BESNAULT]

En síntesis

Las personas nos sentimos libres cuando nos resulta fácil tomar una decisión y cuando sus consecuencias nos resultan beneficiosas.

Las decisiones complejas y con opciones igual de atractivas refuerzan la sensación de falta de libertad, al contrario de lo que se indica desde la filosofía.

Los experimentos psicológicos contradicen los conceptos filosóficos sobre la libertad.

Mónica*, de 28 años, terminó la carrera de derecho hace dos años. Desde entonces trabaja como jurista en una empresa. Es ambiciosa y le gusta su trabajo. En el terreno sentimental, vive una relación feliz. Todo parece perfecto, pero desde hace algún tiempo un asunto la consume: se plantea seriamente la posibilidad de ser madre. Aunque no lo tiene claro. Por un lado, quien se entrega por completo a la vida laboral apenas dispone de tiempo para los hijos; por otra, no puede esperar eternamente a que llegue el momento ideal para formar una familia. «En nuestros tiempos no tenías elección», le comenta al respecto su abuela. Desde su punto de vista, las mujeres de hoy en día cuentan con ventaja, puesto que disponen de un abanico de posibilidades. Cuando Mónica plantea el dilema a su amiga de la infancia, esta subraya: «Tú misma puedes hacer realidad todo lo que te propongas, tú eres la que decide cómo irá».

Desde la psicología, la situación puede analizarse de otra manera. Mónica es libre (en gran parte) para decidir —puede tomar con autodeterminación y calma una decisión que repercutirá en su vida futura—, pero no se siente libre. Por el contrario, experimenta una gran presión por escoger el camino correcto. Esa circunstancia le provoca inseguridad y malestar. La pregunta clave sería: ¿es diferente ser libre que sentirse libre?

Hace algún tiempo que, además de los filósofos, los psicólogos y los neurocientíficos se ocupan del concepto de libre albedrío. ¿Somos libres cuando tomamos nuestras decisiones o dependen nuestras decisiones de procesos cerebrales predeterminados? Si bien se ha investigado de manera profusa si existe una voluntad libre y el modo en que la creencia en ella influye en nuestro comportamiento, se han desatendido, en cambio, las condiciones bajo las cuales nos sentimos subjetivamente libres.

En 2o15, junto con Roy Baumeister, psicólogo social de la Universidad estatal de Florida en Tallahassee, y Anette Hiemisch, de la Universidad de Greifswald, publicamos una investigación que aporta luz al tema. Nuestro objetivo era averiguar cuándo y cómo las personas experimentamos las propias decisiones como libres.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Revistas relacionadas

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.