Las células tumorales en el cerebro forman una red

Ello las hace más resistentes y favorece la regeneración de núcleos celulares.

En un glioblastoma, las células tumorales (turquesa) se unen entre sí a través de microtúbulos especiales (lila). [NATURE 10.1038/NATURE16071, 2015]

Los glioblastomas son los tumores cerebrales más frecuentes en los adultos. También resultan difíciles de tratar. Matthias Osswald, del Centro Alemán de Investigación del Cáncer en Heidelberg, y otros científicos han descubierto el motivo de esa dificultad. Al parecer, las células tumorales construyen redes con ayuda de largas fibras celulares a través de las cuales se protegen mutuamente e incluso les permiten reactivarse.

Gracias a su alto contenido en actina y miosina, los microtúbulos tumorales presentan una movilidad alta; también unen células cancerosas que se hallan a gran distancia. De este modo, el tumor se vuelve más resistente. Cuando se destruyen determinadas estructuras de una célula tumoral, las células colindantes a esa unión liberan, a través de su contacto, nuevos repuestos sintetizados. Mediante canales especiales, conocidos como uniones en hendidura, las células tumorales se unen.

Al parecer, esta «alianza» también las convierte en inmunes a la quimioterapia. Dado que el conglomerado de células puede distribuir y debilitar o drenar sustancias nocivas a través de una gran red, resulta enormemente resistente. Los investigadores suponen que el mismo mecanismo posibilita a las células del glioblastoma hacer frente a las radiaciones. De esta manera, las células tumorales pueden ayudarse recíprocamente en situaciones de escasez con macromoléculas (ATP, aminoácidos o ARN). Incluso la regeneración de núcleos celulares resulta posible.

Al parecer, la formación de la red tumoral protectora se halla relacionada con la proteína transmembrana GAP-43. Según los científicos, cuando en los extremos de los microtúbulos del tumor se forma una gran cantidad de dicha proteína, se generan también tipos de cáncer muy invasivos.

En conclusión, el GAP-43 podría ofrecer un punto de acción para el tratamiento farmacológico de los glioblastomas. No obstante, las uniones en hendidura formadas por las proteínas se encuentran en numerosos tejidos del cuerpo. Si se lograra separarlas de forma selectiva en las inmediaciones de los glioblastomas en crecimiento, se podría implantar con éxito una quimioterapia contra los tumores cerebrales, hasta ahora incurables. Este objetivo ya se ha logrado en ratones.

Fuente: Nature 10.1038/nature16071, 2015

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