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1 de Julio de 2016
Sueño

Percepción ­durante el sueño

Los sonidos y los olores exteriores pueden penetrar en nuestros sueños. Mas algunos se cuelan con mayor ­facilidad en nuestras fantasías nocturnas que otros. ¿Por qué?

Las historias que soñamos también dependen de los estímulos que nos rodean mientras descansamos. [ISTOCK / YULKAPOPKOVA]

En síntesis

Durante el sueño, el cerebro no descansa; por el contrario, continúa procesando estímulos sensoriales, los cuales integra de forma parcial en las ensoñaciones.

La estimulación corporal directa (agua sobre la piel o determinados sonidos) se imbuyen con facilidad en nuestras fantasías nocturnas.

Aunque los olores no suelen alterar el transcurso de la trama de los sueños, pueden influir en las emociones que se experimentan en esos momentos.

¿Ha incorporado alguna vez el sonido de su despertador en un sueño hasta que se ha desvelado por la insistente alarma? No se extrañe, casi todas las personas integramos los estímulos externos en nuestro sueño en alguna ocasión. También es mi caso, como recojo en una colección personal de sueños: «Voy a un bar. El camarero ronca de pie. Doy un golpe en la mesa para que se despierte. Se queja porque no puede dormir. Le digo que causa mala impresión a los clientes. Más tarde me hallo delante del mismo bar. Un hombre mayor trata de ponerse cómodo sobre un monopatín. Él también ronca. Le pregunto si padece apnea nocturna. Dice que no y que no quiere saber nada más del asunto». Cuando desperté, vi que mi pareja roncaba intensamente, pues un resfriado le impedía respirar bien. Sus ronquidos se habían colado en mi sueño.

 Asimismo, es posible que percibamos los sonidos del exterior de manera muy diferente a su verdadera naturaleza mientras dormimos. Un equipo dirigido por la psicóloga Inge Strauch, de la Universidad de Zúrich, registró que una participante a la que habían expuesto al llanto de un bebé durante el sueño relataba un sueño bien distinto: su pie derecho chirriaba a cada paso que daba, según explicó una vez despierta.

Estos ejemplos plantean cuestiones básicas: ¿cómo trabaja nuestro cerebro durante el sueño? ¿De qué modo reacciona a los estímulos del entorno? El interés de los científicos del sueño se centra en tres puntos: uno, el modo en que el cerebro dormido elabora los estímulos sensoriales; dos, el tipo de estímulos que logran infiltrarse en nuestros sueños, y tres, ¿qué nos despierta?

Cuando pasamos de la vigilia al sueño cambia nuestra percepción en muchos aspectos. Por un lado, el cerebro debe protegerse de los ruidos irrelevantes para que su descanso no se vea interrumpido a cada momento. Por otro, debe ser capaz de captar los estímulos que avisen de algún riesgo o peligro.

Por propia experiencia, la mayoría de las personas conocemos los sonidos que nos roban el sueño: la alarma del despertador, el taladrar de un martillo neumático o el griterio de los niños que juegan en la piscina del hotel. En el laboratorio, los denominados potenciales relacionados con eventos permiten a los científicos descubrir los estímulos que el cerebro procesa durante el descanso. Con ayuda de electrodos se miden las corrientes cerebrales de los sujetos durmientes, lo que permite saber de qué manera reacciona el cerebro dormido ante los sonidos. Pero el proceso no es tan sencillo. Se requieren numerosos pasos para diferenciar la respuesta del cerebro al sonido de su actividad normal durante el sueño.

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