Sobre el concepto de alma

Óscar Llorens, Vila-real: Soy profesor de filosofía en un instituto de secundaria interesado en el número de mayo de Mente y Cerebro [«Lo que queda del alma», por Steve Ayan; Mente y Cerebro n.o 78, 2016]. Mi baja cualificación no me impide observar que: 1) es falso que la idea de alma provenga de la teología; 2) que se suponga inmortal en esencia (recuérdese a Epicuro, por ejemplo); 3) que Descartes no comete ningún error categorial al adscribir substancialidad al alma, dado que en su sistema no se trata de una abstracción; 4) por último, dudo que se pueda calificar a Chalmers como dualista de propiedades, sino más bien como dualista sin más. Entiendo que la línea editorial de Mente y Cerebro tienda a popularizar el paradigma naturalista de la mente; sin embargo, entiendo también que el tratamiento del tema ha sido obtuso, sin entender que el asunto sigue estando en lo que es la mente y la consciencia (independientemente del nombre que se les dé), denostando el pampsiquismo, el monismo neutral o el dualismo, que, en el último número de su revista, es tratado como prácticamente fallecido en aras del naturalismo. Quien asista con frecuencia a congresos de filosofía será capaz de apreciar, en cambio, un creciente interés por estas ontologías ante la evidencia de que el naturalismo, desde el siglo XIX, ha aportado poco más que promesas al asunto de la consciencia.

Responde Steve Ayan: Estimado señor Llorens, gracias por sus comentarios críticos con respecto a mi artículo. Sin embargo, debo rechazar al menos tres de sus cuatro comentarios: 1) no reivindico que el concepto del alma provenga de la teología. La idea de una esencia inmortal del hombre es más antigua que cualquier sistema teológico completo. Sin embargo, hoy en día el concepto de alma se limita en gran medida a contextos religiosos o espirituales. 2) Una vez más, hoy en día, la idea de una esencia inmortal forma parte de nuestra manera de pensar sobre el alma. Afirmar esto no implica que siempre haya sido así: en el curso de la historia ha existido una sucesión de diferentes conceptos y usos de la palabra alma, por supuesto. 3) Descartes afirmaba que existía una res cogitans inmortal, pero la ubicaba en el cerebro. Considero que se trata de un error categorial, ya que las entidades inmateriales no pueden ocupar lugar por definición. No estoy seguro a qué se refiere al decir que el sistema de Descartes «no es una abstracción». 4) De acuerdo, vamos a dejarlo en que Chalmers es un dualista. He utilizado el término «dualismo de propiedades» en oposición a «dualismo de sustancias»; aunque ello no explica toda la historia, entrar en más detalles habría complicado un poco más las cosas.

Cerebro y cognición social

Yolanda Romero de Tejada, Barcelona: En relación con la reseña sobre el libro I know what you are thinking [«Teoría de la mente», por Luis Alonso; Mente y Cerebro n.o 62, 2013], tengo una duda. Cuando habla de la zona de la corteza prefrontal medial, se refiere a la prefrontal ventromedial, ¿verdad?

Responde Luis Alonso: En la cognición social, igual que en otras funciones superiores, son muchas las regiones del cerebro involucradas. Las técnicas de formación de imágenes ayudan a determinar las principales zonas implicadas, pero no alcanzan una precisión exacta. Por eso, en la reseña se subrayaba que las regiones aludidas eran las que se activaban de forma más sistemática. En efecto, la corteza prefrontal ventromedial interviene en aspectos cruciales de la cognición, como ya demostraron en 1999 Elliott, Rees y Dolan.

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