También las plantas envejecen y mueren

Los genes que controlan la senescencia vegetal se denominan genes SAG y estructuralmente son semejantes a los codificadores de las cisteína proteasas. Otros genes, los SDG, se reprimen en el inicio de este proceso.

La llegada del otoño marca cada año de manera invariable el inicio de una sinfonía de colores. Las hojas de los árboles caducifolios exhiben toda una rica paleta que jamás hubiera imaginado el artista más exigente. Ese cambio de colores refleja un proceso de senescencia que les lleva a la muerte.

La senescencia presenta dos aspectos distintos, relativo uno a sus diversos tejidos y órganos conforme van madurando (sus hojas, los pétalos de sus flores, el fruto), mientras que el segundo se refiere la planta entera. Existen plantas que completan su ciclo reproductor una vez en la vida y mueren. Son las plantas de hábito monocárpico. Otras, en cambio, lo realizan muchas veces antes de morir, las de hábito policárpico. La naturaleza se renueva así y asegura la supervivencia de las especies vegetales gracias a estos procesos controlados por los genes de la planta, que se expresan o reprimen en el momento adecuado. En la propia planta estos procesos activos aseguran la redistribución de nutrientes en el curso del desarrollo, una renovación ordenada de macromoléculas y un uso eficiente de los recursos.

El reconocimiento de que se trata de procesos activos ha llevado a los biólogos a la búsqueda de genes bajo cuyo control se produzca la senescencia. Se han descrito ya una serie de ellos, a los que se ha dado el nombre de genes SAG (del inglés senescence-associated genes). Por su secuencia de nucleótidos son semejantes a los que codifican las cisteína proteasas, enzimas que se sabe que se inducen durante el proceso de senescencia. Otros genes se reprimen en el inicio de este proceso. Son los SDG (senescence down genes). La sospecha de que las proteasas puedan estar implicadas en la senescencia se dirige también a otras enzimas, como la ARNasa o la lipoxigenasa. También se señala como otro posible controlador al etileno, una hormona vegetal. En mutantes en que está bloqueada la percepción del etileno aumenta la longevidad de las hojas y se retrasa la inducción de los genes SAG. La participación de citoquininas está también vinculada a la senescencia de las hojas; una caída de sus niveles endógenos acelera el proceso.

La muerte celular programada es un proceso activo esencial de las plantas para el desarrollo de sus tejidos y órganos, como sucede también entre los animales.

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  • Biología del envejecimiento

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