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1 de Julio de 2011
Zoología

La buchada perfecta

Nuevos dispositivos arrojan luz sobre la biomecánica de la alimentación en los rorcuales, los mayores mamíferos marinos.

randy morse, goldenstateimages.com

Un rorcual hambriento se sumerge a cierta profundidad en el océano para ejecutar una serie de aceleraciones y, con la boca totalmente abierta, se precipita sobre una densa masa de presas. En cada uno de los asaltos o arremetidas, la ballena ingiere en pocos segundos unos diez kilogramos de krill, contenidos en los 70.000 litros de agua que se traga (una cantidad mayor que su propio peso). Durante una arremetida, la ballena hace oscilar la cola y la aleta caudal para acelerar su movimiento y abre la boca unos 90 grados. La resistencia que se genera fuerza la entrada de agua en la cavidad oral del cetáceo, que posee repliegues que le permiten expandirse hasta un volumen cuatro veces superior al de reposo. Cuando las mandíbulas del rorcual se cierran, la enorme masa de agua absorbida se hace patente: el cuerpo adopta el aspecto de un «renacuajo hinchado». En menos de un minuto, toda el agua acumulada se filtra y sale de la bolsa gular distendida, que al deshincharse lentamente deja las presas dentro de la boca. A lo largo de varias horas de alimentación continuada, una ballena puede ingerir más de una tonelada de krill, lo bastante para proporcionarle la energía que necesita durante un día.

Hace años, Paul Brodie, del Instituto de Oceanografía de Bedford, en Canadá, describió el método de alimentación de los rorcuales como «la mayor acción biomecánica del reino animal». Esta estrategia la presentan en exclusiva los rorcuales, una familia de ballenas de barbas (Misticetos) entre las que se incluyen especies como la yubarta, o ballena jorobada, y los rorcuales común y azul. Como todos los misticetos, los rorcuales son filtradores (o suspensívoros). Separan los pequeños crustáceos y peces presentes en el agua absorbida mediante las barbas o ballenas, las placas de queratina (la misma proteína que forma el pelo, las uñas y el caparazón de las tortugas) que penden de la parte superior de la boca. Al alimentarse de agregaciones densas de presas, los misticetos alcanzan un tamaño corporal enorme: las ballenas se cuentan entre los mayores animales que jamás hayan vivido. La alimentación de arremetida de los rorcuales resulta insólita no solo por el enorme volumen de agua incorporada, sino también por los mecanismos morfológicos y físicos que hacen posible este comportamiento extraordinario.

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