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Actualidad científica

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  • Julio/Septiembre 2006Nº 45

Climatología

Testigos de hielo de Groenlandia

Congelado in situ desde hace decenas de miles de años, el hielo encierra claves importantes sobre el comportamiento del clima en el pasado y, verosímilmente, en el futuro.

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Uno de los principales desafíos que se le plantea a la ciencia moderna es la predicción del clima. A los investigadores les encantaría conocer las sorpresas que nos pueda deparar el futuro, cambios capaces de llevar una sociedad hacia su esplendor o arrastrarla a su ruina. ¿Volverá Euro­pa a las temperaturas más cálidas de hace 1000 años, cuando los vikingos se instalaron en Groenlandia y los bretones cultivaban sus viñedos? ¿Podría volver California a padecer siglos enteros de sequía como las experimentadas hace un milenio? El creciente interés por el calentamiento global y los gases de efecto invernadero antropogénicos han traído a primer plano el apremio por desentrañar los procesos básicos naturales que ocasionan el cambio climático.

Para adquirir ese conocimiento fundamental, los climatólogos han dirigido la mirada al pasado. Gracias a las perforaciones acometidas en las profundidades de casquetes de hielo y glaciares en Groenlandia, la Antártida y otros lugares, se ha obtenido agua que ha permanecido congelada durante decenas de miles de años. Atrapados en el hielo se esconden los rastros de impurezas químicas que encierran una valiosa información sobre la historia del clima.

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