Historia de la ciencia

Al-Biruni, el sabio que Occidente ignoró

Durante el florecimiento de la ciencia en el Oriente medieval, al-Biruni alcanzó unos conocimientos que precedieron en siglos a los desarrollados en Occidente.

Si hace mil años hubiera existido un premio Nobel se habría otorgado, sin la menor duda, a toda una constelación de científicos musulmanes. Durante esa época Europa vivía aún bajo la influencia de la herencia cultural de Roma, y no eran precisamente las exigencias científicas las que correspondían a sus intereses. Muy al contrario, en el Oriente islámico se había formado un clima intelectual que no sólo permitía el estudio de los fenómenos naturales, de las matemáticas y de la medicina, sino que incluso lo promovía.

La zona de influencia de la religión fundada por Mahoma se extendía en el siglo X desde la península Ibérica hasta la frontera India, pasando por el norte de Africa y Asia occidental. Eruditos musulmanes recogían de buen grado el saber de los nuevos espacios culturales. El legado grecolatino era recibido del mismo modo que la ciencia hindú y los conocimientos de los persas de la época preislámica. Con la victoria sobre los chinos en la batalla de Samarcanda, en el año 751, los árabes adquirieron, a través de los prisioneros de guerra, el

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