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1 de Septiembre de 2008
Ecología

Redes mutualistas de especies

Las interacciones entre las plantas y los animales que las polinizan y dispersan sus semillas forman complejas redes de interdependencias que constituyen la arquitectura de la biodiversidad.

jens m. olesen

En síntesis

El mejor modo de considerar las interrelaciones entre las plantas y los insectos que propagan su polen no es tomando en cuenta pares de especies, sino la red de conexiones de ese tipo que se producen en un ecosistema.

Las redes naturales de dependencia benéfica mutua, o redes «mutualistas», son heterogéneas: poseen algunos nodos con un gran número de conexiones. Esa propiedad es común a otras redes complejas, como Internet.

Sin embargo, las redes mutualistas presentan algunas propiedades propias, como una estructura «encajada» y asimétrica. Esa arquitectura resulta fundamental para establecer la robustez y la biodiversidad de un ecosistema .

La diversidad de una selva tropical ha fascinado siempre a los naturalistas. Imagínese paseando por una de estas catedrales biológicas, rodeado de árboles gigantescos cargados de lianas y epífitas. Sobrecogidos, pensamos que esos ecosistemas son inmutables. Pero no hay tal estabilidad en el majestuoso bioequilibrio aparente. Entre otras cosas, depende del servicio que unas especies dispensan a otras. Por ejemplo, la reproducción de más del 90 por ciento de las especies de árboles y arbustos en estas regiones tropicales no sería posible sin los insectos y otros animales de los que depende la polinización de sus flores y la dispersión de sus semillas. Los tucanes toco, por ejemplo, consumen los frutos de los árboles de manduvi en el Pantanal de Brasil. A cambio de esta recompensa, dispersan las semillas lejos del árbol madre, favoreciendo así su regeneración natural. Sin ese auxilio, las semillas caerían bajo el árbol, donde no tendrían ninguna oportunidad de germinar. Así las cosas, si desaparecieran estos animales, todas esas especies de árboles dejarían de reproducirse y se convertirían en fantasmas ecológicos sin descendencia.

Por desgracia, no se trata de una situación hipotética. La caza selectiva de grandes mamíferos y aves que desempeñan una función muy importante en la dispersión a larga distancia puede tener consecuencias catastróficas para la regeneración del bosque tropical. Además, la fragmentación de esa masa forestal y la pérdida de hábitat que acarrea causan la desaparición de polinizadores y frugívoros de los que dependen los árboles para su regeneración exitosa. La selva es más vulnerable de lo que aparenta.

Beneficio mutuo

Estas dependencias en beneficio mutuo, o mutualistas, entre una especie animal y otra vegetal han desempeñado una función muy importante en la generación de la biodiversidad en la Tierra. Hoy sabemos que las especies vegetales que producen flores polinizadas por animales se han diversificado mucho más que sus primas hermanas cuyas flores poliniza el viento. Las plantas con flor proporcionaron un nuevo nicho ecológico para los insectos, los cuales se diversificaron y, con ello, facilitaron la diversificación de las plantas. Plantas e insectos han ido de la mano y se han proporcionado oportunidades mutuas. De la misma manera, las interacciones entre plantas y animales frugívoros probablemente se originaron hace unos 300 millones de años, al inicio del Pérmico, con subsiguientes radiaciones adaptativas relacionadas con esas interacciones. Por tanto, este tipo de relación de dependencia mutua ha constituido un verdadero motor para la génesis de la diversidad orgánica.

La importancia de las relaciones mutualistas no escapó al ojo naturalista de Charles Darwin. Poco después de publicar su famoso Sobre el origen de las especies, Darwin dedicó un libro entero a las formas específicas por las que las orquídeas atraían a sus insectos polinizadores. Eso marcó el nacimiento de una fecunda línea de investigación, con tanto éxito que incluso permitió hacer una predicción de una naturaleza similar a la de los físicos que predijeron la existencia de Neptuno basándose en las perturbaciones de la trayectoria de sus planetas vecinos. Angraecum sesquipedale es una orquídea que se descubrió en Madagascar en tiempos de Darwin. Tiene una corola muy larga. Esta característica llevó a Darwin a predecir la existencia de un insecto polinizador con una trompa de una longitud similar. Fue solo cuestión de tiempo encontrarlo. Se trata de una polilla, un esfíngido (Xantophan morgani-predicta), cuya trompa tiene la increíble longitud de 40 centímetros. Este caso ilustra perfectamente la atención que han merecido las relaciones de ajuste perfecto entre un par de especies.

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