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1 de Enero de 2011
Psicooncología

Cáncer y mente

¿Cómo superan los pacientes con cáncer su situación? ¿Influye la mente en el curso de la patología? La psicooncología investiga la relación entre la constitución psíquica de la persona y la aparición de tumores malignos.

Gehirn & Geist / Manfred Zentsch / cortesía de la clínica oncológica Sanafontis, Freiburg

En síntesis

Los procesos ­psíquicos actúan sobre el sistema inmunitario. De este modo podrían influir en la aparición y la evolución de las enfermedades tumorales.

Aún es motivo de discusión entre los psicooncólogos si una actitud mental positiva aumenta las posibilidades de supervivencia de los pacientes con cáncer.

La atención psicológica puede mejorar de forma notable la calidad de vida de los enfermos graves.

Leipzig, verano de 1990. Hace casi siete años que Rolf B. (nombre ficticio) sufre leucemia. Este año parece haberle llegado la oportunidad. Al fin, con el cambio político en la República Democrática Alemana, podría recibir el esperado trasplante: la médula ósea de su hermano que vive en la extinta Alemania occidental puede frenar la enfermedad.

Sin embargo, los médicos dieron pocas esperanzas de vida a Rolf. Sus tejidos diferían de manera notable de los de su hermano. De hecho, tras la intervención, la médula ósea extraña en el cuerpo de Rolf desencadenó fuertes reacciones de rechazo en el sistema inmunitario; los médicos tuvieron grandes dificultades para controlarlas.

Un año después, la leucemia rea­pareció. A pesar del panorama desalentador, Rolf no se dio por vencido. Buscó nuevo trabajo y estrenó casa junto a su familia. Para él no existía la enfermedad. Pese a las «pocas esperanzas de vida», como él mismo calificaba de manera consciente su situación, se centró en un único objetivo: procurar la seguridad financiera de su familia. Con una inquebrantable voluntad de vivir, luchó contra el cáncer durante más de 17 años.

¿Hubiera vivido menos Rolf B. de no haberse aferrado tanto a sus objetivos? No lo sabemos. En cualquier caso, su ejemplo refuerza una convicción muy extendida entre la población general y entre algunos médicos: la mente humana puede retardar el curso, e incluso detener, una enfermedad mortal como el cáncer. ¿Sucede realmente así? O, por el contrario, ¿pueden determinados factores psicológicos acelerar el desenlace de una patología? ¿Existe, como algunas personas sugieren, una «personalidad cancerosa»?

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