Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Enero de 2011
Farmacología

El deterioro cognitivo en la quimioterapia

Lagunas en la memoria, falta de concentración, problemas para organizar o planificar... Muchas personas con cáncer temen que el tratamiento con quimioterapia cause una disminución de sus capacidades cognitivas. En la mayoría de los casos, no es así.

GEHIRN & GEIST / MILENA sCHÄRER

En síntesis

Después de una quimioterapia, muchos pacientes de cáncer se quejan de alteraciones en su rendimiento mental.

Pruebas de neuro­psicología han demostrado que en una parte de los afectados se producen realmente trastornos cognitivos. A menudo aparecen ya antes del tratamiento, aunque en general permanecen inadvertidos para el paciente.

En la mayoría de los casos, las carencias cognitivas no dependen de alteraciones neuro­psicológicas; son síntomas colaterales de miedos o depresiones.

Diagnóstico: cáncer. La pesadilla que comienza con estas dos palabras termina con mayor frecuencia con un final feliz. En la actualidad, la medicina permite diagnosticar a tiempo y tratar con éxito una serie de patologías tumorales. Así, el cáncer de mama (alteración de tejidos más frecuente en las mujeres) puede curarse por completo en la mayoría de los casos. También las posibilidades de curación de otros tipos de tumores han aumentado. Los oncólogos dan de alta con un buen pronóstico a cada vez más pacientes después de un período de terapia intensiva y, por lo general, dolorosa.

A menudo, los afectados esperan retomar la vida normal lo antes posible, volver a la vida familiar y profesional que tenían antes de la enfermedad. Sin embargo, muchos no lo consiguen; ni siquiera tras haber recuperado con creces su capacidad física. Según cuentan estos pacientes, su rendimiento de concentración y memoria ha empeorado: con frecuencia necesitan más tiempo para comprender un problema o cometen errores impensables antes de la enfermedad. Algunos explican, además, que planificar y organizar tareas cotidianas les supone un gran esfuerzo. ¿Qué provoca tales mermas cognitivas después de padecer una dolencia cancerosa?

Desde el punto de vista de los afectados, la quimioterapia, el tratamiento con citostáticos, encabeza la lista de posibles causas. Estos medicamentos atacan a las células destinadas a dividirse. Ya que la mayoría de las células cancerosas se encuentran en un proceso de división permanente, los citostáticos constituyen una solución eficaz, aunque también dañan los tejidos sanos compuestos por células que desarrollan especialmente el proceso de división. Entre ellos, la médula ósea y las mucosas del tracto digestivo.

Las mujeres son las que más padecen un daño, desde un punto de vista médico, inocuo, pero a la par visible y a menudo considerado por ellas como estigmatizante: la pérdida completa del cabello. Por suerte, este efecto secundario es reversible. Aun así, la quimioterapia despierta temores entre la población, en gran parte, infundados.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.