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Antes de saber hablar, los niños pueden pensar

Es raro que los niños hablen antes del primer año. Pero sí pueden pensar. Mucho antes de que digan "mamá" aprenden a ordenar sus experiencias.

"Guau-guau" balbucea Lambertín. "Mi pequeño habla", piensa la madre extasiada. Desde ahora no sólo tiene un bebé, sino también un interlocutor. Cuando empiezan a hablar, la relación entre padres y bebés se refuerza enormemente. A los científicos les resulta entonces más fácil ocuparse de la vida mental de los pequeños. Estudian, por ejemplo, a todo lo que un bebé designa con "guau-guau". ¿Sólo al caniche del vecino? ¿A todos los cuadrúpedos? ¿También a una mariposa? ¿Y a un armario? De esa forma, los psicólogos evolutivos tratan de descubrir qué cosas los pequeños consideran pertenecientes a la misma clase, elementos de un mismo grupo o categoría.

Pero, ¿qué ocurre con los críos que todavía no pueden hablar? ¿Qué pasa por la cabeza de un lactante? ¿Pueden pensar antes que hablar? Hasta la década de 1960 se admitía que los bebés apenas eran capaces de recordar lo visto y oído y, menos aún, de pensar sobre ello. Se les suponía hojas en blanco que, en los primeros meses de vida, hacían poco más que recibir, sin filtrar, informaciones por los órganos de los sentidos.

Este artículo incluye

Cuanto antes, ¿mejor?

    • G. Haug-Schnabel

El cariño favorece más el aprendizaje infantil que el entrenamiento prematuro.

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