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Niños rechazados por sus iguales

En condiciones normales, los niños atribuyen intenciones a los demás que les ayudan a ordenar y predecir sus relaciones sociales. Pero, ¿qué ocurre con los niños rechazados por sus iguales?

Iván tiene ocho años. Es un niño tímido, que deambula solo en el recreo o merodea por los grupos de niños y niñas sin atreverse a relacionarse con ellos. Sus compañeros no le buscan ni le invitan a participar en los juegos, incluso se burlan porque llora con facilidad y no hace frente a las provocaciones. Angel, también de ocho años, no para; anda siempre en peleas y problemas. Insolente, provoca el rechazo de sus compañeros. Quiere mandar, y, si no lo logra, patalea enrabietado.

Iván y Angel comparten una papel siempre presente en los grupos sociales: el de ser rechazado por sus iguales. Si preguntamos a sus compañeros qué opinan sobre uno y otro, sirviéndonos de un cuestionario sociométrico, la mayoría declara que son los niños con los que no les gustaría jugar ni trabajar. Se trata del fenómeno opuesto al de los niños "populares", a los que siempre se les invita a participar. Los niños líderes o populares, proclives a la sociabilidad, gozan de la confianza del grupo y se convierten en referencia para los compañeros. Pero el grueso de los niños de una clase no se encuadra ni entre los líderes ni entre los rechazados; conforman el segmento de los "niños promedio", ni muy buscados ni muy rechazados.

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