Eter, átomos y cuantos

A finales del siglo XIX varias cuestiones aguijonean a los físicos: ¿cómo se propagan las ondas electromagnéticas? ¿Existen los átomos? ¿Qué es la radiación? El joven Einstein queda fascinado.

Durante los años pasados en el Politécnico de Zúrich, Einstein dedicó buena parte de su tiempo al estudio de las obras de Boltzmann, Kirchhoff, Helmholtz o Hertz. Gracias a esas lecturas, se puso al corriente de los grandes problemas de la física en aquel final del siglo XIX.

Einstein quedó particularmente fascinado por el electromagnetismo de Maxwell que, en sus días, no formaba parte del programa de estudios vigente en las universidades. Esa teoría aportaba innovaciones capitales: en palabras de Einstein, "el paso de las fuerzas ejercidas a distancia a los campos como magnitudes fundamentales" o "la subsunción de la óptica en la teoría del electromagnetismo". Mas la principal conclusión de la teoría electromagnética de Maxwell —que la luz se propaga bajo la forma de ondas electromagnéticas— plantea un problema: si bien Hertz había demostrado la existencia de tales ondas, aún no estaba dilucidado su modo de propagación. Según Maxwell, tenía lugar en un medio que llena todo el espacio, incluso las regiones interestelares. Este medio se denominaba "éter".

El concepto de éter, tomado de la ciencia griega, obedecía a la premisa de que los fenómenos electromagnéticos habían de tener, en última instancia, una naturaleza mecánica. Las ondas electromagnéticas se propagarían en el éter como las olas en el agua o las ondas sonoras en el aire.

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  • Einstein

    Temas IyC Nº 40

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