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Un mito desconocido

¿Quién era Albert Einstein? Su imagen popular oscila entre dos extremos que, sin embargo, no se excluyen mutuamente.

¿Quién era Albert Einstein? Su imagen popular oscila entre dos extremos
que, sin embargo, no se excluyen mutuamente: por un lado, se le
presenta como el padre de la física moderna —desde la astrofísica hasta la física atómica y nuclear—; por otro, aparece como una suerte de brujo, que, valiéndose de especulaciones incomprensibles, desbarató las ideas tradicionales de la física con un simple toque de varita mágica.

Los físicos, en cambio, contemplan su obra desde una perspectiva distinta. No obstante, a menudo ignoran los detalles de la historia de la física del siglo que acaba de terminar así como de la participación de Einstein. La visión más extendida limita la aportación einsteiniana a las teorías de la relatividad restringida y general. Se sabe también que enunció una importante ley sobre el efecto fotoeléctrico, que contribuyó a la moderna concepción dual de la luz (ondulatoria y corpuscular). Ha abonado esta visión simplista, que minimiza la trascendencia de las investigaciones de Einstein en el desarrollo de la física cuántica, el rechazo que éste manifestó no por la mecánica cuántica en sí sino por su interpretación probabilística del mundo físico —pues, según Einstein, el mundo físico es realista y determinista. Einstein no puede considerarse el padre de toda la física moderna, pero sí un gigante: al enunciar su teoría de la relatividad restringida, legó a los físicos conceptos fundamentales. Aún hoy, sus geniales teorías resultan fascinantes por el contraste que ofrecen entre la simplicidad de las ideas seminales y el alcance de sus consecuencias.

A la imagen del joven brillante que consagró su vida a las teorías de la relatividad, se asocia la de un hombre que trascendió a su genio; un hombre que, al margen de la física moderna, se dedicó tenazmente, sin mayor éxito, a elaborar una teoría unificada de la gravitación y el electromagnetismo. Su legado más importante, la teoría de la relatividad general, que le catapultó a la fama en 1919, cayó de inmediato en un olvido de tres decenios. Einstein debería esperar el desarrollo de la astrofísica y de la cosmología para ver rebrotar el interés por su teoría. Esta segunda parte de la trayectoria científica de Einstein queda injustamente velada por el éxito de la primera.

La personalidad de Einstein resulta asimismo difícil de comprender, pese a la tinta derramada para escribir sobre los más diversos aspectos de la misma. ¿Cómo relacionar —si es que tiene algún sentido— el cruel perseguidor de su primera mujer con el bondadoso personaje en que se convirtió al final de sus días?

Intentaremos esbozar una imagen fiel de Einstein y de las repercusiones de su obra, presentándolo como un científico de su época y no como un mito. El concienzudo trabajo de generaciones enteras de historiadores de la física muestra la figura de un investigador, cuya finura se hace patente en sus estudios y en el intercambio con sus compañeros y colaboradores.

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