Cerebro y bomba corazón-pulmón

En lo que ha llegado a ser un procedimiento rutinario, la máquina corazón-pulmón "respira" en lugar del paciente durante las operaciones de derivación coronaria. Pero, ¿puede tener un lado oscuro esta máquina, vital para el paciente?

Lo último que recuerdo es la estancia fría con su techo de acero inoxidable. Estaba a punto de ser sometido a una operación a corazón abierto, una experiencia que comparten cada año alrededor de 500.000 personas en los Estados Unidos. Después de que la anestesia ejerciera su efecto, los cirujanos realizaron una incisión en mi ingle para exponer la vena y la arteria femorales. A través de la vena femoral introdujeron una cánula en la aurícula derecha, cavidad situada en la parte superior de mi corazón. La cánula, junto con otro tubo colocado en la arteria femoral, fueron conectados a una bomba de derivación (bypass) cardiopulmonar, también conocida como bomba de oxigenación o máquina corazón-pulmón. Una dosis de heparina evitó que mi sangre se coagulase cuando circulaba a través de los circuitos de la máquina.

La sangre venosa se enfriaba a su paso a través del oxigenador, para prevenir lesiones en los tejidos. Mi temperatura corporal descendió a 25ºC, en realidad un estado de hipotermia profunda.

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