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1 de Julio de 2012
Energía

Aprovechamiento energético del mar

Hoy, el agua genera más electricidad que cualquier otra fuente renovable. Pero además de las centrales hidroeléctricas tradicionales, aún queda un atractivo depósito por explorar: los océanos.

VOITH HYDRO

En síntesis

La energía hidroeléctrica es la más consolidada de todas las renovables: hoy por hoy, cubre el 16por ciento de la demanda energética mundial. Cuenta con grandes posibilidades de ampliación, sobre todo en ciertas regiones de Asia y África.

Los océanos constituyen una reserva de energía hidráulica completamente inexplorada. Se calcula que las instalaciones de energía undimotriz y mareomotriz podrían cubrir un 10 por ciento de la demanda mundial de electricidad.

La técnica necesaria para alcanzar dicho objetivo se encuentra aún en sus inicios. Los últimos años han visto aparecer docenas de prototipos, pero aún está por ver cuáles de ellos derivarán en sistemas económicamente viables.

La historia moderna del aprovechamiento de la energía marina comienza con el «pato de Salter»: una boya de plástico cuyos balanceos debían transformar en electricidad la energía mecánica de las olas. Motivado por la crisis del petróleo, el ingeniero de la Universidad de Edimburgo Stephen Salter diseñó el primer prototipo en 1974.

Colocados en fila a lo largo de la costa, tales dispositivos asegurarían el suministro eléctrico del futuro: «Unos cientos de kilómetros bastarían para satisfacer las necesidades energéticas de Gran Bretaña», escribió entonces Salter en la revista Nature, una propuesta audaz en los albores de la época de las energías renovables. Pero el pato de Salter quedó en una declaración de intenciones. Superada la crisis del petróleo, el Parlamento británico retiró los fondos al proyecto en 1983.

Durante las décadas siguientes, la idea de aprovechar los océanos para producir electricidad desapareció del pensamiento colectivo, lo que quizás explique que hoy la aportación del agua al suministro energético solo provenga de ríos y embalses. En la actualidad, las centrales hidroeléctricas cubren en torno al 16 por ciento de la demanda mundial de electricidad, lo que las convierte en la principal fuente de energía renovable del planeta. La mayoría de las plantas se encuentran en China, Brasil, Estados Unidos, Canadá y Rusia. Algunas naciones confían casi por completo en la fuerza del agua: Noruega obtiene a partir de ella en torno al 99 por ciento de la electricidad; Suiza y Austria, más de la mitad.

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