El enfoque biológico del lenguaje

El lenguaje es una dimensión esencial del ser humano. Pero la comprensión de los mecanismos biológicos que lo posibilitan en el individuo y en la especie presenta especiales dificultades.

El lenguaje es un conjunto de capacidades, específico del género humano, mediante el que se crean signos o símbolos arbitrarios que cumplen una variedad de funciones, tales como representar conceptos, dar forma y sentido a la experiencia del hablante o actuar sobre otro hablante para informarle, preguntarle, ordenarle algo, etc. Esta capacidad semiótica, es decir, productora de signos, es compleja y también lo es el signo mismo.

El signo lingüístico primario es una relación entre sonidos y conceptos. Mediante la combinación de sonidos elementales específicos (por ejemplo los sonidos p, b, s, i, u del español), se obtienen sartas que sirven para re­presentar conceptos simples (azul, amargo, rugoso...) o complejos (silla, espejo, león...). Los sonidos elemen­ta­les presuponen a su vez una intrincada estructura de elementos físicos. Para articular el sonido p de la palabra espejo la glotis permanece inacti­va, los labios cerrados, el aire sale de los pulmones hacia la boca y es reteni­do en la cavidad bucal para explotar abruptamente. Todos estos gestos empleados en su producción suponen la actividad de músculos y órganos dirigidos desde el cerebro.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.