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Actualidad científica

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  • Abril/Junio 2017Nº 88

Astronomía

Ocho maravillas del sistema solar

Acompañamos al artista Ron Miller en un viaje por ocho de los panoramas más sobrecogedores del sistema solar. ¿Qué veríamos y, sobre todo, qué sentiríamos si pudiésemos trasladarnos a esos parajes remotos? El trabajo del artista —basado en la interpretación de los datos de sondas espaciales como Cassini, que explora el sistema de Saturno, o MESSENGER, que ha sobrevolado Mercurio tres veces y entrará en órbita permanente en torno al planeta en marzo de 2011— nos permite hacer una primera visita a estos lugares inolvidables

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1. LOS ANILLOS DE SATURNO

Estamos cruzando la troposfera de Saturno, bajo la estructura de anillos más impresionante de todo el sistema solar. Es difícil imaginar un paisaje más espectacular. Los anillos blancos de hielo se elevan unos 75.000 kilómetros sobre nuestra cabeza y su brillo ilumina todo a nuestro alrededor. No menos de seis medias lunas aparecen en el cielo. La luz del crepúsculo se dispersa a través de la bruma de cristales de amoniaco, formando un parhelio (imagen ficticia del Sol). Las nubes de amoniaco cruzan la atmósfera a velocidades superiores a los 1500 kilómetros por hora, arrastradas por algunos de los vientos más rápidos del sistema solar. Unos 30.000 kilómetros por debajo, con presiones que ningún artefacto humano podría soportar, se extiende un océano de hidrógeno metálico líquido. No aterrizaremos en este planeta.

 

2. LA MANCHA ROJA DE JÚPITER

El viajero difícilmente puede hacerse una idea de la escala del mayor anticiclón del sistema solar. Desde este punto apenas podemos apreciar una pequeña parte de la Gran Mancha Roja, la cual se eleva unos 8 kilómetros sobre las nubes que la rodean. Relámpagos que podrían reducir a cenizas cualquier ciudad estallan en la base y se proyectan hacia las nubes más bajas. Los vientos que envuelven al anticiclón se arremolinan a más de 400 kilómetros por hora. La mancha completa una rotación una vez cada siete días. La turbulencia generada por esta colosal tormenta es brutal, y su sonido, ensordecedor. Dos planetas del tamaño de la Tierra podrían caber dentro de esta tempestad, activa en el hemisferio sur de Júpiter desde hace unos 400 años. No existen pruebas de que vaya a amainar.

 

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