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Actualidad científica

  • 20/02/2019 - Geología

    Un corrimiento de tierras que vaporizó la roca

    Un terremoto hizo que una gigantesca cantidad de material rocoso se deslizase. Se generaron entonces unas temperaturas extremas.

  • 20/02/2019 - Métodos de investigación

    Cuando se paga la participación en un estudio, algunas personas mienten

    Entre el 10 y el 23 por ciento de candidatos para participar en una encuesta remunerada no dicen la verdad para que se les elija. Al parecer, la cantidad de dinero no importa.

  • 19/02/2019 - Paleontología

    ¿Acabaron los tiburones blancos con los megalodontes?

    Por desgracia, los megalodontes solo existen ya en el cine. Sigue, sin embargo, sin estar claro por qué se extinguieron aquellos tiburones gigantes. La datación de los fósiles apunta una nueva causa.

  • 19/02/2019 - Psiquiatría

    Revertir la depresión, pero solo en machos

    En ratones, la deleción de una proteína, en determinadas neuronas, favorecería la aparición de conductas depresivas. En cambio, su activación revertiría el efecto. Para sorpresa de los investigadores, dichas alteraciones de comportamiento únicamente se observaron en roedores de sexo masculino

  • 18/02/2019 - Sociología de la ciencia

    La influencia del prestigio en la difusión de las ideas

    Un modelo inspirado en el contagio de enfermedades infecciosas muestra que las ideas que se originan en instituciones prestigiosas llegan más lejos que otras igualmente buenas pero que nacen en centros más modestos.

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  • Abril/Junio 2008Nº 52

Astrobiología

Hielo y origen de la vida

El hielo terrestre resulta más bien hostil para la vida. Pero existe en el espacio una forma exótica del mismo que fomenta la creación de moléculas orgánicas. Quizá fuera el que sembró las semillas de la vida en nuestro planeta.

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Cuando la sonda Voyager 1 se alejaba del sistema solar, hace 11 años, los ingenieros de la NASA giraron la cámara del satélite para que tomara una fotografía parcial de la Tierra. El planeta aparecía reducido a un solo píxel azulado; debía el color al reflejo de la luz solar sobre sus vastos océanos. La Tierra es un planeta con agua. En cualquier punto del globo, próximo o cercano, elevado o profundo, doquiera haya agua líquida, los investigadores se encontrarán con alguna forma de vida que es capaz de desenvolverse en su seno.

Ello no obstante, la naturaleza del agua presenta una cruel dicotomía. El agua líquida acuna la vida, mientras que el agua en su forma de cristal sólido la destruye. Los organismos pueden refugiarse en los géiseres, sumergirse en aguas muy saladas y deglutir ácido, pero todos rehúyen el hielo. La rígida ordenación de las moléculas de agua en los cristales de hielo expulsa las impurezas y rompe las células orgánicas sin posibilidad de recuperación. Tal es la naturaleza del hielo en la Tierra. Pese a ello, los descubrimientos recientes de cierto tipo insólito de agua helada, inexistente en la Tierra y abundante en el espacio exterior, han provocado que los investigadores revisen sus teorías sobre el hielo. En su forma interestelar, el hielo de agua (a diferencia de los hielos de dióxido de carbono y otros compuestos) puede alojar la clase de compuestos orgánicos simples de los que la vida surgió; podría incluso haber desencadenado su formación. En consecuencia, el hielo interestelar pudo haber desempeñado un papel determinante en el origen de la vida.

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