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1 de Diciembre de 1997
Medicina

Genes que oponen resistencia al sida

Se conoce ya un carácter genético que protege del sida. Muy pronto podrían aparecer más, abriendo con ello nuevas posibilidades de tratamientos preventivos.

ROBERTO OSTI

En síntesis

Un número reducido de personas demuestran, de modo natural, una resistencia parcial o total a la infección por el VIH. Ello se debe a que poseen ciertas variantes de genes cuyas proteínas impiden la entrada y, por tanto, la multiplicación del virus en las células del organismo.

En el artículo se detalla la historia del hallazgo, en 1996, del primer gen de resistencia al VIH, CCR5. La búsqueda se había iniciado en 1984, solo un año después de que se descubriera el virus causante del sida.

El descubrimiento hizo adoptar una nueva perspectiva en el tratamiento de los infectados. En lugar de dirigirse contra el virus, esta se centra en la maquinaria celular del paciente con el fin de evitar la infección o la propagación del VIH.

A todos nos son familiares los terribles efectos del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que se transmite por contacto sanguíneo. Aunque puede pasar inadvertido durante mucho tiempo, lo normal es que al cabo de 10 o 15 años haya destruido células esenciales del sistema inmunitario y produzca el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). La pérdida de inmunidad franquea el camino a la proliferación de microorganismos que, de no ocurrir tal percance, estarían a buen recaudo y facilita el desarrollo de ciertos tumores. Sólo en Estados Unidos, el sida ha matado a más de 350.000 personas y se ha convertido en la causa principal de muerte entre los 24 y 44 años. Hay en ese país otras 750.000 que son portadoras y en todo el mundo puede haber unos 30 millones de afectados.

En los últimos años, se han desarrollado fármacos que ayudan a prolongar la vida de los pacientes. Las combinaciones sutiles de tales medicamentos provocan una disminución de los niveles víricos en el cuerpo y restablecen la función inmunitaria. Esos logros son ya de dominio público, pero hay otros descubrimientos, menos conocidos, que han causado también una indudable conmoción en la comunidad de investigadores del sida.

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