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1 de Octubre de 1990
Medicina

Infecciones asociadas con el SIDA

Mientras se consigue domeñar al virus del SIDA, la esperanza y calidad de vida de los pacientes dependen en gran medida de los avances en la terapia de las infecciones oportunistas.

WILLIAM TRAVIS, INSTITUTO NACIONAL DEL CÁNCER

En síntesis

Debido a que el VIH ataca al sistema inmunitario, la mayoría de las infecciones asociadas al sida se observan también en personas inmunodeprimidas por otras causas médicas y están provocadas por microorganismos corrientes.

Las primeras infecciones tras la entrada del VIH en el organismo suelen afectar a la piel y las membranas mucosas y, aunque benignas, resultan molestas. Con el tiempo se manifiestan otras infecciones más graves, entre las que destacan la neumonía, la meningitis y la toxoplasmosis.

En el artículo se detalla el avance de las distintas infecciones en los enfermos de sida y se describen los tratamientos farmacológicos empleados para prevenirlas, tratarlas o evitar las recaídas.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, no es responsable directo de la mayoría de las enfermedades y casos de muerte asociados con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). El VIH puede provocar directamente daños en órganos. No solo eso. Al minar progresivamente la capacidad de respuesta del sistema de defensas del cuerpo, prepara el terreno para el desarrollo de infecciones oportunistas, esto es, invasiones de microorganismos que proliferan sin tasa con el debilitamiento del sistema inmunitario. Este tipo de infecciones, que rara vez producen enfermedades —deterioro de la función orgánica— en personas con un sistema inmunitario normal, es responsable de casi el 90 por ciento de la mortalidad asociada al sida (estadio final de la infección del VIH).

Las drogas antivíricas que son eficaces contra el VIH, como la zidovudina (AZT), no erradican por completo el VIH, pero retrasan la degeneración del sistema inmunitario asociada con el VIH, y, por tanto, los posibles efectos de las infecciones oportunistas. Mientras no haya un remedio contra las infecciones del VIH, sin embargo, la esperanza y calidad de vida de los pacientes dependerán, en gran medida, de las terapias que impidan, específicamente, las distintas infecciones oportunistas, o que las puedan tratar con mayor eficacia.

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