Medición actual del tiempo

Los relojes atómicos en su búsqueda de espacio se están reduciendo al tamaño de microchips, al tiempo que se acercan a los límites de precisión útil.

En su última convención mundial, celebrada este año de 2002 en Nueva Orleáns, los horólogos punteros presentaron sus inventos más recientes. No había entre estos relojeros ni un mecánico; no se hablaba de piñones ni escapes de áncora, sino de espectros atómicos y niveles cuánticos. En nuestros días, quienes aspiren a construir relojes todavía más precisos han de tomar las sendas que conducen hacia las fronteras de la física y la ingeniería, y hacerlo simultáneamente en varias direcciones. Están montando en sus prototipos láseres que disparan impulsos de una milbillonésima de segundo de duración adosados a cámaras capaces de enfriar los átomos hasta millonésimas de grado del cero absoluto. Están dejando iones individuales atrapados en pozos viscosos de luz y magnetismo y manipulando el espín de los electrones en sus órbitas.

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