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Actualidad científica

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  • Enero/Marzo 2007Nº 47

Cosmología

Origen de las enanas marrones

Con su desafío a las teorías de la formación de estrellas y planetas, las enanas marrones, a medias estrellas, a medias planetas, podrían llevarlas a una mayor perfección.

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¿Qué es un planeta? Parece una pregunta fácil, pero la respuesta se torna cada vez más compleja. Por una parte, la línea que separa los planetas de cuerpos menores resulta muy confusa. El año pasado, se halló un cuerpo mayor que Plutón en el borde del sistema solar, lo que avivó el viejo debate en torno a Plutón: ¿es un planeta genuino? Si lo es, ¿por qué no habrían de serlo los grandes asteroides? Se ha hablado menos de la confusión en el extremo superior de la escala planetaria, es decir, la división entre planetas y estrellas.Esta separación parecía muy clara. Las estrellas brillan con su propia luz, mientras que los planetas reflejan la luz de la estrella en cuyo alrededor giran. En el lenguaje riguroso de la física, las estrellas tienen masa suficiente para mantener en su interior, durante un largo tiempo, la fusión estable del hidrógeno que las vuelve luminosas. Nacen del colapso de nubes de gas interestelar. Por otra parte, los planetas son demasiado insignificantes y fríos para iniciar la fusión. Se cree que surgen de la congelación de los restos que rodean a las estrellas recién formadas. Son escombros de la formación estelar.

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