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1 de Julio de 1993
Historia de la física

Dirac y la belleza de la física

Prefería la teoría bella a la corroborada con hechos pero fea porque, advertía, los hechos cambian. Ello le llevó a predecir la existencia de antimateria.

A los físicos distinguidos que visitan la Universidad de Moscú se les pide que dejen en cierta pizarra una sentencia para la pos­te­ridad. Niels Bohr, el padre de la teoría cuántica del átomo, escribió allí la divisa de su famoso principio de complementariedad: "Contraria non contradictoria sed complementa sunt" ("los contrarios no son contradictorios sino complementarios"). Hideki Yu­ka­­wa, el pionero de la moderna teoría de las fuerzas nucleares fuertes, gra­bó con tiza la frase: "La natura­le­za es, por esencia, simple". Paul Adrien Mau­rice Dirac eligió el epígrafe: "Una ley física tiene que poseer belleza ma­te­mática".

Hace exactamente 40 años Dirac escribía en Scientific American: "Dios es un matemático excepcional, que usó matemáticas muy avanzadas pa­ra construir el universo." [Véase "La concepción física de la naturaleza", Temas de Investigación y Ciencia, número 10]. Inspirado por las concep­ciones de Al­bert Einstein y Her­mann Weyl, Dirac llegó a preocupar­se, más que cualquier otro físico moderno, de la idea de "belleza matemática" como rasgo intrínseco de la naturaleza y como guía metodológica para su in­ves­ti­gación científica. "Una teoría con be­lleza matemática es más probablemente correcta que otra fea, aunque ésta case con unos cuantos datos experimentales", aseguraba.

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