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Actualidad científica

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  • Enero/Marzo 2006Nº 43

Física

El espacio, ¿una ilusión?

La fuerza de gravedad y una de las dimensiones espaciales quizá procedan de las peculiares interacciones, entre partículas y campos, existentes en un espacio con menos dimensiones.

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Vemos tres dimensiones del espacio: arriba y abajo, derecha e izquierda, delante y detrás. Añadimos el tiempo, y tenemos la mezcla tetradimensional a la que llamamos espaciotiempo. Vivimos, pues, en un universo con cuatro dimensiones. ¿O no?

Nuevas teorías físicas predicen que una de las tres dimensiones del espacio es una especie de ilusión: las partículas y campos que componen la realidad residirían en un espacio bidimensional, como la Planilandia que imaginó en el siglo XIX Edwin A. Abbot. También la gravedad sería parte de la ilusión, una fuerza, ausente del mundo bidimensional, que se manifiesta sólo cuando emerge la tercera dimensión.

O mejor dicho, las teorías predicen que el número de dimensiones de la realidad depende de la perspectiva: cabría escoger entre una descripción donde la realidad obedeciese un conjunto de leyes (entre ellas las de la gravedad) formuladas en tres dimensiones o, de modo equivalente, una descripción en la que rigiese otro grupo de leyes, que operaría en dos dimensiones (y sin gravedad). A pesar de su radical diferencia, las dos teorías describirían por igual todo lo que vemos y cualquier dato que pudiésemos recoger sobre el funcionamiento del universo. No tendríamos manera de saber cuál de las dos teorías era “realmente” la cierta.

 Esta propuesta desafía la imaginación. Pero en la vida cotidiana sucede algo parecido. Un holograma es un objeto bidimensional; en condiciones lumínicas adecuadas, sin embargo, produce una imagen tridimensional. Toda la información que describe la imagen tridimensional está codificada en el holograma bidimensional. Pues bien, según las nuevas teorías físicas, el universo entero sería un tipo de holograma [véase “Información en el universo holográfico”, de Jacob D. Bekenstein; Investigación y Ciencia, octubre 2003].

 

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