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Actualidad científica

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  • Enero/Marzo 2006Nº 43

Física cuántica

Los misterios de la masa

Se está buscando una partícula esquiva, que revelaría la presencia de un campo que impregna toda la realidad. Si encontráramos este campo de Higgs, conoceríamos mejor la naturaleza del universo.

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Muchos creen que saben qué es la masa, pero entienden sólo una parte de la historia. Está claro que un elefante abulta y pesa más que una hormiga. Incluso en ausencia de la gravedad, tendría mayor masa y costaría más empujarlo y ponerlo en movimiento. Su masa es mayor porque consta de muchos más átomos que la hormiga. Pero, ¿qué determina las masas de cada átomo? ¿Y de las partículas elementales que constituyen los átomos? Más aún: ¿por qué tienen masa?

El problema de la masa consta, pues, de dos caras: el origen de la masa y la especificidad de la masa de cada partícula. La originan, por lo menos, tres mecanismos diversos, que describiré más adelante. A una nueva clase de campo, que impregna la realidad entera, le corresponde un papel clave en las teorías provisionales sobre la masa: el campo de Higgs. Según se cree, las masas de las partículas elementales se deben a la interacción con el campo de Higgs. Si existe, la teoría exige que tenga una partícula asociada, el bosón de Higgs. Se la está buscando ahora con los aceleradores.

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