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1 de Abril de 2010
Técnica

Lectores de códigos de barras

La primera aplicación del láser en la vida cotidiana.

George Retseck/Fuente: Intermec Technologies

Echemos una mirada a nuestro alrededor. Nos sorprenderá la cantidad de artículos que lucen un código de barras: comestibles, revistas, cartas, libros, muebles, tarjetas de circuito impreso de los ordenadores y un largo etcétera. Varios tipos de lectores de códigos de barras interpretan al instante esas inscripciones. Las varillas tipo lápiz se arrastran a lo largo de todas las barras del código. Los escáneres de láser se apuntan como pistolas. Los lectores de dispositivo de acoplamiento de carga se oprimen contra las barras. Los dispositivos iluminan los códigos con luz (roja) de 645 a 690 nanómetros y convierten la imagen de un código en una forma de onda, que un decodificador traduce en números y letras destinados a un ordenador o a un terminal. El sector de las empresas de lectores mueve miles de millones de euros al año.

Las varillas, habituales en bibliotecas y hospitales, son los lectores más baratos y duraderos. Pero pueden ser decepcionantes, pues el usuario debe colocar la varilla sobre el código bajo cierto ángulo y moverla hacia adelante y hacia atrás a una velocidad determinada. Los más usados son los escáneres de láser, comunes en las tiendas de comestibles, aunque también son los más caros. Un láser típico puede leer un código desde 10 a 40 centímetros de distancia, y los modelos de gran alcance de los grandes almacenes pueden llegar a casi 10 metros.

Los lectores de CCD crean un haz con una hilera de diodos emisores de luz (LED). Cuestan menos y son más robustos que los láseres. La mayoría de los modelos hay que mantenerlos a una distancia del código de quince a veinte centímetros. Con ellos el mejor resultado se obtiene al aire libre bajo luz solar y leyendo códigos de bajo contraste.

Las aplicaciones de los códigos de barras siguen expandiéndose. La industria aeroespacial introduce ya barras en las piezas de los aviones para que pueda seguirse su pista desde la cuna hasta la tumba, evitándose así que los operarios de mantenimiento monten piezas viejas o defectuosas. Intermec está desarrollando un lector miniatura para uso de los propios consumidores. Sus LED miniaturizados leerán hasta 100 códigos de barras pasándolos a la memoria de un teléfono celular o una computadora de mano. Con ellos, los interesados podrían comparar precios de distintas tiendas, crear listas de compras en línea o enlazarse a la Web para ver la información de productos que los fabricantes hayan codificado.

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