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Escher y Penrose. Junto a la Cascada

Las ideas matemáticas de Penrose y los dibujos conceptuales de Escher tienen una íntima relación, con efectos de inspiración recíproca.

Roger Penrose, hoy profesor de la Universidad de Oxford, no era más que un posgraduado de 23 años cuando se topó con el geométrico arte de Maurits C. Escher. Aconteció con motivo de un congreso de matemáticas celebrado en Amsterdam en 1954. Desde entonces, este físico y matemático británico parece haber compartido con el artista holandés, ya fallecido, lazos misteriosos que trascienden del espacio y el tiempo.

Lo mismo que tantos matemáticos, Penrose sintióse fascinado por la lúdica exploración que Escher efectúa en nociones matemáticas como la simetría y la regresión infinita, y por las manipulaciones a que somete la geometría y la perspectiva para construir objetos "imposibles" que infringen las reglas de la realidad tridimensional. Los dibujos de Escher inspiraron a Penrose el esbozo de un objeto imposible de cosecha propia, una "tribarra" compuesta por tres listones ensamblados. La tribarra no tiene nada de especial a primera vista, pero al dibujar los listones que la componen nos percatamos de que éstos —¿o tal vez el espacio mis­mo?— han de estar retorcidos.

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