Ecofisiología de la serpiente jarretera

Para sobrevivir a las duras condiciones ambientales del oeste del Canadá la serpiente jarretera de flanco rojo ha desarrollado un ciclo fisiológico y etológico ajustado con gran precisión.

La serpiente jarretera de flanco rojo (Thamnophis sirtalis parietalis) es el reptil más septentrional de cuantos medran en el hemisferio occidental. Se extiende por el oeste del Canadá, donde, en invierno, la temperatura alcanza a menudo los 40 grados Celsius bajo cero y el suelo se cubre de nieve desde finales de septiembre hasta mayo. Durante esa larga estación fría se refugia en cavidades y cavernas abiertas en la piedra caliza característica del oeste canadiense. Cada hibernáculo u oquedad de éstos da abrigo a unas 10.000 serpientes. Mientras allí hiberna, la jarretera sufre una serie de profundos cambios fisiológicos. Su sangre se vuelve tan espesa como la mayonesa. Si alguna vez repta, lo hace de forma indolente.

Muy avanzada la primavera, las serpientes salen a la superficie. Aunque machos y hembras hibernan juntos en igual número, los primeros abandonan el cobijo en masa. En la oquedad no se dispone de alimento ni de agua. Pero los machos no irán muy lejos. Luego, salen las hembras. Algunas partieron con los machos. Pero su salida será de una en una, o en pequeños grupos. La demora explica que, en la boca de la guarida, los machos superen a las hembras en una proporción de hasta 5000 por una. Cada hembra se ve tenazmente perseguida y cortejada por una multitud de pretendientes.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.