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1 de Diciembre de 2013
Etología

El arte de construir un nido

Los termiteros y hormigueros son proezas arquitectónicas. La modelización informática revela el modo en que los insectos sociales se coordinan para edificar estas estructuras.

CORTESÍA DE LOS AUTORES

En síntesis

Las termitas y las hormigas construyen nidos con una arquitectura asombrosa por su regularidad y simetría.

La modelización informática del nido y de su construcción arroja luz sobre la edificación de dichas estructuras.

Cada obrero constructor deposita bolitas de tierra en sitios donde estas ya abundan.

La coordinación de las actividades surge de estas acciones individuales por un proceso de autoorganización.

En 1913, cerca de las orillas del río Sankuru, a algunos kilómetros de Lusambo, en lo que hoy es la República Democrática del Congo, el naturalista Edouard Luja descubrió un nido de termitas con una forma muy extraña. Su estructura no se parecía a ninguna de las conocidas; recordaba más a un objeto de tierra cocida moldeado por algún hábil alfarero que a un nido construido por insectos sociales.

El nido se hallaba en un suelo arenoso de entre 20 y 50 centímetros de profundidad. Su apariencia externa sorprendía por la regularidad y simetría de los detalles estructurales. Ovoide y de unos diez centímetros de altura, su superficie estaba cubierta de pequeños orificios en forma de canalones dispuestos en líneas circulares, distribuidas uniformemente por toda la pared externa. Pero lo más espectacular residía en el interior: una sucesión de cámaras, delimitadas por suelos y techos paralelos espaciados regularmente. Los diferentes pisos se comunicaban mediante rampas helicoidales. Además, el interior de la pared externa estaba atravesado por una serie de galerías circulares. Estas se comunicaban con el interior del nido a través de minúsculas ranuras transversales que se abrían entre los sucesivos pisos, y se hallaban igualmente unidos a los canalones externos por poros minúsculos.

Las termitas que han desarrollado el arte de la construcción con tal refinamiento pertenecen al género Apicotermes; viven en el bosque y la sabana africanos. Fueron muy estudiadas en los años cincuenta del siglo XX, sobre todo por el naturalista Jules Desneux, pero hasta hoy nadie había indagado en el misterio de sus habilidades constructoras. ¿Cómo consiguen unos insectos de comportamiento rudimentario edificar semejantes obras maestras? ¿A qué leyes obedece la estructura interna de estos nidos? Tales preguntas constituyeron el núcleo de un proyecto interdisciplinario que empezó a finales de 2006, destinado a entender mejor los mecanismos que intervienen en la construcción de los nidos de tierra en las termitas y las hormigas, así como las características y las propiedades de estas estructuras. Las respuestas dejan entrever el papel esencial que desempeñan los procesos de autoorganización.

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