Instinto e inteligencia

"Hay cosas que la inteligencia pudiera buscar por sí misma, pero que sola no encontrará jamás. Son aquellas que el instinto encontraría, pero que nunca buscará." (Henri Bergson)

No puede darse una definición rigurosa de la inteligencia que abarque toda la polisemia racional e irracional que encierra. Por ello, y en aras de su utilidad, partiremos del término más general de pensamiento, definiéndolo biológicamente como la relación adaptativa que une al individuo con el medio que le rodea. Luego volveremos sobre esta definición, de la cual ya pueden sacarse empero las siguientes consecuencias.

La primera es que limita las pretensiones hegemónicas de las ciencias biológicas. Es evidente que se han establecido las categorías del pensamiento antes de tener una idea cabal, siquiera aproximada, de los procesos biológicos implicados en el hecho de pensar, antes, por ejemplo, de la teoría de la evolución o de la de las localizaciones cerebrales. Esta definición estrictamente biológica no excluye otras que puedan aportarse desde campos del conocimiento diferentes, como la antropología, la filosofía o el psicoanálisis entre otros. A decir verdad, nuestra definición obliga a incluir otras disciplinas; el medio en que se desenvuelve el Homo sapiens es también y sobre todo un medio cultural, simbólico, etcétera.

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    Temas IyC Nº 17

    Julio/Septiembre 1999

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