Modelización del ciclo geoquímico del carbono

Los procesos geoquímicos naturales que intervienen en la formación del dióxido de carbono atmosférico pueden haber determinado los aumentos de temperatura de los períodos geológicos a través del efecto invernadero.

Imaginemos, por un momento, el día del juicio final. No sólo ha quedado aniquilada de repente la vida sobre la Tierra, sino que todo el carbono perteneciente a la materia orgánica muerta se ha quemado, formando dióxido de carbono y pasando a la atmósfera. Pues bien, la cantidad de dióxido de carbono que se generaría en este supuesto sería menor que la que el hombre ha provocado consumiendo combustibles fósiles durante dos siglos de revolución industrial.

Este breve ejercicio mental nos muestra que la mayor parte del carbono planetario no se encuentra retenido en los tejidos de los seres que están vivos ni en los de los recientemente fallecidos, sino en las rocas sedimentarias. No es de extrañar, pues, que el conocido ciclo biológico del carbono —en el que el dióxido de carbono atmosférico es recogido por las plantas, transformado, a través de la fotosíntesis, en materia orgánica y posteriormente liberado por la respiración vegetal y la descomposición bacteriana— sea sólo una componente de un ciclo mucho mayor: el ciclo geoquímico del carbono.

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