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Actualidad científica

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  • Octubre/Diciembre 2015Nº 82

Cambio climático

El último gran calentamiento global

Nuevos hallazgos revelan que el calentamiento global más abrupto de la historia terrestre fue mucho más lento que el actual. El descubrimiento reviste utilidad para afrontar el futuro.

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Los osos polares son la atracción principal en Spitsbergen, la mayor isla del archipiélago de Svalbard, en Noruega. Para mí, sin embargo, el mayor aliciente se encuentra en sus rocas. En verano de 2007 volé a la isla junto con mis colaboradores, un grupo de geólogos y climatólogos, en busca de indicios sobre el que se considera el calentamiento global más abrupto de toda la historia de la Tierra. Desde nuestro barracón, en el antiguo pueblo minero de Longyearbyen, nos aguardaban dos horas de camino hasta los afloramientos donde debíamos buscar dichos indicios. Mientras nos abríamos paso entre resbaladizos montículos de nieve y plantas raquíticas, imaginaba una época en la que las palmeras, los helechos y los caimanes quizá poblaban la zona.

Por aquel entonces, hace unos 56 millones de años, me hubiera visto empapado en sudor en vez de combatiendo el frío. Los estudios han demostrado que, en aquella época, la temperatura del planeta aumentó cinco grados Celsius en apenas unos pocos miles de años —un simple parpadeo en términos geológicos—, lo que dio lugar al Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM). Las zonas climáticas se desplazaron hacia los polos, por lo que los seres vivos marinos y terrestres hubieron de migrar, adaptarse o morir. Las regiones más profundas del medio oceánico se acidificaron y comenzó a escasear el oxígeno, lo que provocó la muerte de numerosos organismos. Los analgésicos naturales de la Tierra tardaron 200.000 años en reducir la fiebre del planeta.

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