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1 de Marzo de 1990
Filosofía

¿Es la mente un programa informático?

No. Los programas se limitan a manipular símbolos; la mente humana, en cambio, les atribuye significado.

michael crawfort

En síntesis

El autor argumenta que el test de Turing no alcanza para determinar si una máquina es o no inteligente. Un programa de ordenador lo bastante complejo podría imitar el comportamiento humano, sin que ello implique que sea capaz de pensar.

Un programa informático es «sintaxis pura», pues sus operaciones se limitan a la manipulación formal de símbolos abstractos. Sin embargo, ello no basta para adquirir capacidades semánticas, imprescindibles para el pensamiento consciente.

La mente humana debe entenderse como un proceso no solo operacional, sino también físico y biológico. Al igual que una simulación informática de la combustión no genera energía, una simulación del cerebro no podría engendrar una mente.

¿Puede pensar una máquina? ¿Puede una máquina tener pensamientos conscientes, en el mismo y preciso sentido en que los tenemos usted y yo? Si entendemos por máquina un sistema material capaz de desempeñar ciertas funciones (¿y qué otra cosa podría, si no, significar?), resulta que los humanos somos máquinas de una clase biológica especial y, como los humanos piensan, es evidentemente cierto que hay máquinas capaces de pensar. Y quién sabe si será posible producir máquinas pensantes que se valgan de materiales totalmente distintos, máquinas que utilicen —es un decir— microcircuitos de silicio o válvulas termoiónicas. Tal vez se demuestre que ello es imposible, pero ciertamente eso es, hoy por hoy, algo que no sabemos.

Sin embargo, la cuestión de si las máquinas podrían pensar ha recibido una interpretación enteramente distinta. La cuestión planteada en su lugar es: ¿podría una máquina pensar justamente en virtud de que ejecuta un programa informático? ¿Es el programa, en sí mismo, constitutivo de pensamiento? Se trata de una cuestión completamente diferente, porque no se ocupa de las propiedades físicas, causales, de sistemas materiales actuales o potenciales, sino que atañe, por el contrario, a las propiedades abstractas, computacionales, de programas informáticos formales que podrían realizarse en cualquier clase de sustancia, sin otra condición que la de que esta sea capaz de ejecutar el programa.

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