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Getty Images/ihsanyildizli/iStock

Solemos pensar en las plantas como seres pasivos y simples. Incapaces de desplazarse o sentir, las consideramos un mundo aparte al de los animales y, a menos que sea para sacar provecho de ellas, a menudo las ignoramos. Sin embargo, en ellas se sustenta la vida en la Tierra: no solo porque nos aportan el oxígeno que respiramos, sino porque constituyen el primer eslabón de las cadenas alimentarias de todos los ecosistemas del planeta. La ciencia ha demostrado, además, la gran complejidad de los procesos que rigen su vida y la diversidad de estrategias que desarrollan para crecer en todo tipo de ambientes.

En el presente monográfico ofrecemos una recopilación de algunos de los mejores artículos publicados en Investigación y Ciencia acerca de los recientes avances científicos sobre la biología de las plantas. El número ahonda en su complejidad desde distintos puntos de vista: desde su forma de crecer y reproducirse, de relacionarse y responder a los estímulos del entorno, hasta varias de sus múltiples aplicaciones y usos para los humanos, aparte del alimentario.

Por ser organismos sésiles, anclados a un lugar fijo en la tierra, una peculiar manera que tienen de responder a los cambios estacionales y ambientales consiste en modificar sus patrones de crecimiento y formación de las hojas, raíces y tallos (Crisanto Gutiérrez). Observamos también cómo han desarrollado estrategias moleculares complejas para controlar los procesos reproductivos, como la floración y la fecundación (Ariel GoldraijMiguel Ángel Blázquez, Manuel Piñeiro y Federico Valverde).

Por otro lado, las investigaciones han demostrado su capacidad para relacionarse con otros organismos y para adaptarse a múltiples entornos. Un ejemplo notable es su asociación con los hongos, una simbiosis fundamental que les permite aprovechar mejor los recursos del suelo y que hace millones de años les ayudó a colonizar la tierra firme (Marc-André Selosse). Incluso han ocupado los ambientes más extremos, como los suelos sobre yesos, que han dado lugar a unas comunidades vegetales restringidas y de gran interés botánico (Juan F. Mota Poveda, M. Encarna Merlo Calvente y Francisco J. Pérez García). Una forma de interaccionar con otras plantas o animales es mediante la emisión de sustancias volátiles, entre ellas los terpenos (Elena Ormeño y Catherine Fernández). Además, las plantas han desarrollado adaptaciones biológicas que les permiten vivir en zonas afectadas por incendios recurrentes, como las regiones mediterráneas (Juli G. Pausas). Lamentablemente, algunas perturbaciones, como el cambio climático, se están produciendo a un ritmo al que no pueden adaptarse. Una solución novedosa que se está explorando para facilitarlo es la técnica denominada flujo genético asistido (Hillary Rosner).

Por último, como consecuencia de su singular biología y de sus intentos para defenderse de los herbívoros, las plantas producen y acumulan en sus tejidos numerosos compuestos que pueden resultarnos de enorme utilidad, como los fitolitos (Thomas C. Hart) y las sustancias medicinales (Brendan BorrellMark P. Mattson).

Como afirma uno de nuestros autores, el estudio de los fascinantes procesos que rigen la biología de las plantas puede continuar proporcionando beneficios incalculables a la humanidad, pero requiere una mayor concienciación y medios para llevarlo a cabo.

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