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La conciencia animal

Los grandes simios, sobre todo los chimpancés, exhiben comportamientos que se pueden calificar de "inteligentes". ¿Tienen, por tanto, una conciencia? ¿Una conciencia de sí mismos? ¿De los otros? ¿Del mundo que los rodea?

En sentido estricto, el problema de la conciencia animal no tiene solución; podría ser ignorado con el pretexto de que los procesos mentales se sustraen a nuestro conocimiento. ¿Puede irse, hoy, más allá de este aserto categórico? En 1913, el psicólogo americano John Watson, cansado de las especulaciones filosóficas de sus colegas, fundó el behaviorismo. Con él intentó eliminar toda subjetividad en el análisis del comportamiento; se enfrentaba así a antiguas prácticas. Al imponerse esta doctrina, la conciencia (humana y a fortiori animal) ya no fue considera­da sino como un epifenómeno, indefinible e indeseable, que a partir de aquel momento era de buen tono ignorar. Después vinieron los neurobiólogos que, por el contrario, comenzaron a explorar el animal en estado de vela por medio de sensores; desde entonces han venido ampliando sus horizontes (hasta aquel momento, las exploraciones neurofisiológicas del cerebro ordinarias se efectuaban, sobre todo, con el animal anestesiado para evitarle cualquier sufrimiento).

Es cierto que, en un primer mo­men­to y sin duda por cautela, no osaron hablar de conciencia o la ignoraron deliberadamente. Más adelante, primero despacio y luego de golpe, las preguntas sobre la conciencia han reaparecido en campos tan alejados entre sí como la neuroconciencia funcional o la filosofía del espíritu. Este interés nuevo por la conciencia ha ido extendiéndose hasta llegar a la que pudieran tener los animales. Para el investigador persuadido de que la conciencia es una realidad en el hombre, la tentación de buscar indicios de ella en el animal es muy grande. Hoy en día, se multiplican los estudios de animales en estado de vigilia que llevan (protegidos de todo dolor) múltiples sensores, casi libres en sus movimientos, dedicados la mayor parte del tiempo a tareas de discriminación sensorial, de aprendizaje motor, de memorización, etc.

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