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Actualidad científica

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  • Octubre/Diciembre 2011Nº 66

Antropología

Alimentación y salud de los indígenas en las colonias americanas

La salud de los indígenas americanos se resintió con la llegada de los europeos, no sólo por culpa de las enfermedades, sino también por el cambio en su dieta y condiciones de vida.

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La vida de los indígenas de América cambió con la llegada de Cristóbal Colón a las islas del Caribe en 1492. Los documentos escritos pintan un vivo retrato de la conquista y de las epidemias, que sembraron la muerte y la enfermedad entre la población nativa, diezmándola en poco tiempo. Hasta ayer mismo, casi todo lo que se conocía sobre las consecuencias biológicas del encuentro con los europeos se basaba en esos relatos, donde se destacaban las epidemias y la caída demográfica. Ahora bien, aunque esa documentación nos ofrece una perspectiva importante, no es la única fuente de información.

La bioarqueología, que estudia los restos orgánicos arqueológicos, está ayudando a reconstruir la vida diaria y la salud de los indígenas, en particular de quienes vivieron en las misiones españolas del sudeste, en La Florida. Las relaciones intensas entre los indios y los europeos empezaron en La Florida el año 1565, cuando Pedro Menéndez de Avilés fundó la ciudad de San Agustín en la costa atlántica del norte de Florida. Desde ese enclave, los religiosos españoles establecieron una serie de misiones entre los indios timucua y apalache de Florida septentrional y los indios guale de la costa de Georgia. En algunos asentamientos (Santa Catalina de Guale en la isla de Santa Catalina, San Martín de Timucua y San Luis de Apalache) los arqueólogos han excavado las ruinas de templos donde acudían los nuevos bautizados. La iglesia, núcleo de la comunidad, cumplía con importantes funciones religiosas entre los vivos y proporcionaba suelo para enterrar a los muertos.

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