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Actualidad científica

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  • Octubre/Diciembre 2011Nº 66

Evolución

Genes, cultura y dieta

Biología y cultura interaccionan en el desarrollo de nuestros hábitos alimentarios.

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Pocos discutirían la tesis de que en el reino animal las adaptaciones relacionadas con la elección de alimentos y la actividad recolectora tienen un gran impacto en la supervivencia, la reproducción de los individuos y, al final, en su éxito evolutivo. En la especie humana, sin embargo, tendemos a ver la elección de los alimentos como un rasgo cultural no directamente relacionado con nuestro pasado biológico. Ello es cierto para las pequeñas variaciones dietéticas que se dan entre zonas geográficas y entre grupos étnicos (ciertas preferencias alimentarias son más cuestión de gusto que de supervivencia).

Sin embargo, algunas pautas básicas de nuestra nutrición corresponden claramente a caracteres evolutivos, basados en los cambios que las frecuencias génicas sufren de una generación a otra. Como predijo con cautela Charles Darwin en el último capítulo de El origen de las especies, su teoría de la selección natural ha arrojado "algo de luz" sobre la evolución humana, incluida la evolución de la dieta. La larga transición de los cazadores-recolectores arcaicos a las sociedades postindustriales ha conllevado importantes cambios en la actividad recolectora y en la dieta humana.

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