Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 1994
Sismología

Resolución de la paradoja de los terremotos profundos

Durante mucho tiempo los geofísicos defendieron la imposibilidad de que se desencadenasen terremotos en el interior de la Tierra. Pero se dan. Conocemos ya el proceso y la razón de su presencia.

ROBERTO OSTI

El 8 de junio del año en curso, un potente terremoto sacudía el manto terrestre a más de 600 kilómetros bajo el suelo de Bolivia. Se trataba del mayor de los seísmos jamás registrados a tales profundidades y también el más intenso de los acontecidos en los últimos años. Las sacudidas se sintieron hasta en Toronto.

El terremoto, espectacular, resultaba paradójico. No obstante gozar de la regularidad de la maquinaria de un reloj, la teoría niega a los terremotos profundos el derecho a la vida. De ahí que su existencia, descubierta en 1927, provocara el desconcierto de los geofísicos.

Buena parte de los seísmos se producen a unas cuantas decenas de kilómetros bajo la superficie terrestre, por procesos de fractura frágil y deslizamiento con rozamiento —el mismo mecanismo por el que se hace añicos el cristal y chirrían las llantas en la carretera—. Ahora bien, casi el 30 % de los episodios ocurren a más de 70 kilómetros de hondura, donde la presión supera los dos gigapascal (20.000 veces la presión de la atmósfera al nivel del mar); en torno a un 8 % de los seísmos ocurren allende los 300 kilómetros de profundidad, donde reina una presión de más de 10 gigapascal. Sometida a esa enorme presión, la roca fluye ante esfuerzos menores que las tensiones requeridas para romperla o inducir su deslizamiento por una falla preexistente. Parece, pues, razonable inferir que no pueden darse terremotos a tales profundidades.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.