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Actualidad científica

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  • Abril/Junio 2000Nº 20

Geología

Retazos litosféricos

Son bloques de corteza limitados por fallas y yuxtapuestos a los antiguos núcleos de los continentes. Su acreción determina el aumento de extensión de los continentes y su remodelamiento en lo que vienen a ser mosaicos geológicos.

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Desde hace más de un siglo los geólogos vienen tratando de descifrar el motor que produce los grandes accidentes geológicos de la Tierra. Los primeros investigadores concibieron ciclos geosinclinales: grandes combamientos corticales que se rellenan de sedimentos, seguidos de levantamientos que alzan cordilleras jóvenes. Esa interpretación dio paso a la teoría de la tectónica de placas, planteada en la década de 1960, según la cual las direcciones de movimiento son predominantemente horizontales: la capa externa, frágil, de la Tierra consta de grandes placas corticales que se mueven sin cesar. Donde las placas se alejan una de otra se abren valles de fractura, o rifts, y se forman nuevas cuencas oceánicas; donde las placas chocan se levantan cadenas de volcanes según líneas paralelas a la zona de colisión; donde resbalan una frente a otra, siguiendo fallas como la californiana de San Andrés, suelen registrarse terremotos de gran intensidad.

Con todo, parece hoy necesaria una nueva revisión de esa teoría. Los modelos corticales engendrados por actividad de tectónica de placas son efímeros: fuerzas tectónicas reciclan los patrones originarios, troceando fragmentos de corteza, dispersándolos y remodelándolos en agrupamientos de bloques corticales dispares. Simultáneamente, de los procesos volcánicos surgen bloques corticales nuevos, que se incorporan al reciclaje. Así, las placas corticales vienen a ser una extraña mezcla de retazos de fragmentos corticales, mosaicos geológicos montados a partir de retazos litosféricos, denominados también litosferoclastos.

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