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1 de Marzo de 1985
Cosmología

Colapso y formación de estrellas

Oculto a la observación, este proceso puede simularse con ordenadores de alta velocidad. Las imágenes que se obtienen nos ayudan a entender la formación de nuestro sistema solar.

¿Cuáles son las primeras fases de la formación de una estrella? ¿Qué determina si una nube de materia susceptible de convertirse en estrella se transformará en una, dos o varias de ellas? Las nubes de gas, polvo y residuos ocultan, en gran parte, todas las fases del nacimiento estelar, salvo la inicial y la final; lo que significa que, hasta ahora, esas preguntas quedan sin una respuesta basada en observaciones directas. Los modelos teóricos ofrecen un camino para orillar este obstáculo, aunque no sea fácil. Cada modelo exige, por sí solo, realizar más cálculos básicos que cuantos se habían acometido por la humanidad entera antes de 1940. Hoy, procesados en complicados ordenadores, tales modelos revelan las diversas fases que atraviesa una estrella en su evolución. Dan también un esquema provisional de cómo nació nuestro sistema solar.

Las estrellas se forman cuando las nebulosas (nubes interestelares de gas y polvo) o partes suyas entran en colapso. Aunque esas nubes resultan demasiado densas para ser atravesadas por los telescopios ópticos, otras más difusas sí son transparentes a la radiación de longitudes de onda milimétricas. Por tanto, podemos recurrir al telescopio sensible a la radiación milimétrica para observar nebulosas en que estén a punto de formarse estrellas. Las nubes, parcialmente transparentes a la radiación infrarroja, posibilitan la observación en el infrarrojo de estrellas recién nacidas dentro de las nebulosas progenitoras. Estas observaciones suministran, los datos básicos con los que debe contar cualquier teoría de la formación estelar: las condiciones iniciales de la creación de una estrella y las características de la recién constituida. Por desgracia, hay todavía una diferencia de un factor de 1020 entre la densidad de una nube apta para formar estrellas y la de las jóvenes que se observan mediante la radiación infrarroja. Hasta la fecha, ha sido imposible contemplar la nube en su proceso de condensación a través de este dominio de densidades. Nos está vedado, pues, observar cómo se va formando una estrella.

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